Internet, computadores y libros: La revolución de las bibliotecas
Por www.forociudadano.cl
20/10/2005
Si hasta hace algunos años las bibliotecas públicas eran templos del silencio donde sólo se escuchaba el sonido del papel al dar vuelta la página de un libro y uno que otro ¡ssssshhhhhhh! dirigido a algún impertinente, eso ha cambiado considerablemente. El tic-tac incansable del tecleado de los computadores, el clic, clic de los mouses, llenan ahora la atmósfera. Todas o la gran mayoría de las bibliotecas públicas de Chile cuentan en la actualidad con computadores conectados a Internet, el servicio más popular para el público que las visita. Los computadores suelen estar llenos de usuarios, mientras que las mesas de estudio, más bien vacías. ¿La llegada de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICS) cambió el rol de las bibliotecas? ¿Están los libros destinados a desaparecer?
“Como biblioteca abierta al público hemos sentido fuertemente esta transformación de las demandas de información de los usuarios, en todos los niveles. Es más la gente que está utilizando la computación como una herramienta. Pero, yo creo que tiene mucho que ver con el carácter de biblioteca pública, es decir, la gente recurre a nuestros espacios porque la oferta de Internet y de recursos computacionales es gratuita, ese es un factor determinante, sobre todo en las comunas con menos recursos”, manifiesta Sabina Gálvez, directora del Área de Bibliotecas de la Corporación Municipal de Puente Alto.
Cuando Internet comenzó a masificarse en el mundo se decía que era el fin de la letra impresa, del papel, que se iban a terminar los diarios, los libros, las revistas. El tiempo y la práctica demostraron lo contrario. Ahora, con la llegada de las TICS a las bibliotecas públicas, también se dice que ese es un espacio ganado al libro.
No obstante, las y los impulsores de estas iniciativas aseguran que cada vez que las personas van a las bibliotecas a usar los computadores, el mismo ambiente de lectura, la presencia de los libros, despierta su curiosidad y los acerca a ellos.
“Se ha producido un círculo virtuoso, se empezaron a acercar más a las bibliotecas producto de que ahí habían servicios y tecnologías gratuita, y se encontraron con los libros”, asevera Elinette Wolf, coordinadora del Programa Nacional de Infocentros del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones.
Sabina Gálves asegura que “no necesariamente la gente que recurre a la biblioteca a utilizar las nuevas tecnologías es una persona que va a leer más o que accede más al libro. Probablemente, el acercamiento al mundo de la biblioteca, por tenerlo más a mano, le induzca de una u otra manera a utilizar la biblioteca. Sin embargo, al menos en nuestras estadísticas, el 35% de nuestros usuarios van exclusivamente a utilizar los computadores y no necesariamente a leer más”.
Sabina relata que en Puente Alto, la comuna más populosa de Chile y donde ella es, además, encargada del Departamento de Cultura de la municipalidad, implementaron un sistema de control del uso de los 25 computadores con que cuenta la biblioteca. Las estadísticas son esclarecedoras: el 80% de las personas que utilizan los computadores en la biblioteca, lo hacen exclusivamente para acceder a Internet, un 9% los utiliza para revisar su correo electrónico y un 2% para buscar trabajo en la Red.
Sin embargo, la bibliotecaria es categórica al señalar que “la pasión y el arte que encierra el libro, no va a ser reemplazado por las nuevas tecnologías, tal vez las funciones sean diferentes. El desafío para las bibliotecas públicas es integrar estos lenguajes”, dice Sabina.
Aprender un nuevo lenguaje
“En la práctica, lo que nos ha ocurrido es que hemos acercado la cultura, la información y la comunicación a sectores de la ciudadanía chilena que antes no tenían acceso o simplemente desconocían que existían estos valores en las bibliotecas”, evalúa Elinette Wolf.
Pero, para poder utilizar estas herramientas correctamente, también es necesario aprender y manejar un nuevo lenguaje, algo que, sin duda, ha repercutido en la función que desempeñan las bibliotecarias.
“Las bibliotecas y el personal que trabaja en las bibliotecas, se han visto absolutamente revolucionados. Ahora cumplen una función ligada a las personas que llegan a consultar información y se transforman en un puente, en alguien que les ayuda a navegar y que les enseña en muchas oportunidades a ejecutar búsquedas finas. El bibliotecario es ahora una persona que está dispuesta a entregar información, pero no como era antes que llegaban y le decían en el capítulo tanto de este libro está el tema, lo que ahora se pretende es que enseñe a recopilar y buscar información para que el alumno o el usuario de la biblioteca pueda ser autosuficiente, pueda a futuro crecer y desarrollarse en otras áreas”, aclara Isabel Maturana, jefa del Área de Automatización de Bibliotecas del Sistema de Servicios de Información y Bibliotecas (SISIB) de la Universidad de Chile.
Hace tres años que el gobierno implantó un programa de alfabetización digital, es decir, enseñarle a las personas a desenvolverse en las nuevas tecnologías, con el convencimiento de que es fundamental manejarlas en el mundo actual. Para esto, creó una red de Infocentros, con 800 centros conectados a Internet en todo Chile que ya han alfabetizado a 500 mil personas mayores de 15 años quienes, por su edad o porque no están insertos en el sistema tradicional de educación, no aprendieron este nuevo lenguaje en las escuelas.
360 de estos infocentros están en bibliotecas públicas y las mismas bibliotecarias se han hecho cargo de la alfabetización de su público, ayudando en la búsqueda de información, o bien, ofreciendo cursos gratuitos de computación e Internet.
“Las bibliotecas públicas no podemos perder el norte de nuestra función esencial que es proporcionar acceso a la información, creo que el rol de formadores que muchos bibliotecarias/os en Chile han ejercido de manera importante forma sólo parte de nuestro rol. Tenemos que recuperar el antiguo concepto de biblioteca pública que es entregar información, acceso al mundo del libro, la entretención, la comunicación social, espacio de encuentro de la ciudadanía, recuperarlo con las nuevas tecnologías”, declara Sabina Gálvez.
Desde su experiencia con estudiantes de la Universidad de Chile, Isabel Maturana manifiesta que el rol actual de las bibliotecas sí tiene que ver con acortar la llamada brecha digital pues, asegura, son muchos los alumnos que llegan a la educación superior sin manejar correctamente las nuevas tecnologías, lo que los sitúa en una posición de desventaja frente a sus compañeros.
“Creo que las bibliotecas públicas necesitan formar muchísimo más que lo que están haciendo en este momento. El rol de las bibliotecas no es solamente entregar información porque eso está intrínseco, es cómo entregar información enseñando”, dice Isabel Maturana del Sisib.
Las tensiones del nuevo rol de las bibliotecas públicas tienen que ver, en gran medida, con su financiamiento.
“Las bibliotecas públicas estamos asumiendo un rol muy importante frente a la alfabetización social, lo que yo extraño es una política nacional que refrende ese esfuerzo que se está haciendo desde los gobiernos locales. Es muy importante para nosotros que exista dentro de la ley orgánica de municipalidades o a través de una legislación a nivel nacional, financiamiento para mantener las bibliotecas públicas, incluidas las nuevas tecnologías porque cambian diariamente (…) si no existe una política nacional que obligue a los gobiernos locales a dar remezas presupuestarias a las bibliotecas que permita su desarrollo y mantención en el tiempo, los esfuerzos pasan por las personas que encabezan las bibliotecas. Si esa persona cambia, si el gobierno local tiene otra perspectiva, los esfuerzos se diluyen en el tiempo y no son consistentes. El desafío de las bibliotecas públicas es inspirar a las autoridades a una legislación que nos ayude presupuestaria y orgánicamente”, expone la bibliotecaria de Puente Alto.
Desde el ministerio, Elinette Wolf aclara que, si bien ha sido una prioridad del actual gobierno, las políticas públicas en torno a este tema “no fueron suficientes”. Las necesidades en otras áreas como salud, vivienda o educación, no permiten destinar los recursos suficientes a la digitalización del país, un tema, asegura Wolf, que debemos enfrentar cuanto antes. “Quien no se meta a tiempo en las tecnologías de la información y la comunicación, va a quedar marginado del próximo desarrollo de la humanidad”, asegura.
Fuente: http://www.forociudadano.cl/articles/revolucion_libros.htm

