Los libros siguen a la música en la red

LA TECNOLOGÍA CAMBIA LOS USOS CULTURALES
Google, Yahoo, Microsoft y Amazon impulsan nuevas bibliotecas on-line
ÀLEX BARNET - 08/11/2005 Barcelona. Servicio especial Google Print ya permite consultar documentos históricos y obras de autores como Henry James
Hace unos años, la música se pasó a internet. Ahora, todo indica que los libros enfilan el mismo camino de la mano de diversos proyectos de bibliotecas on-line y distribución digital de textos. Google Print (http://print.google.com) está colocando en la red los primeros 10.000 volúmenes de su biblioteca, anunciada hace unos meses y que, con polémica incluida, ha servido como detonador de esta situación. Además, Microsoft acaba de anunciar que colgará en internet 100.000 volúmenes de la British Library, Yahoo encabeza otro gran proyecto de digitalización, y Amazon. com, la principal librería on-line, venderá capítulos y páginas de las obras en formato digital. Europa también tiene planes de digitalización, nacidos como reacción a las iniciativas
norteamericanas.
El arranque definitivo del proyecto de Google, en el que participan las universidades de Michigan, Stanford, Harvard y Oxford y la Biblioteca Pública de Nueva York, se produce tras las denuncias ante los tribunales de varias asociaciones de la industria editorial norteamericana y de
Authors Guild, un organismo que representa a 8.000 autores. Pese a la polémica, Google y sus socios, que planean digitalizar 15 millones de libros, han seguido adelante, de entrada con obras de dominio público, pero sin renunciar a otros contenidos. Ya permiten consultar documentos históricos y novelas de autores como Henry James.
Adam Mathes, directivo de Google, explica así la decisión: "Las bibliotecas del mundo son una enorme fuente de conocimiento, gran parte del cual nunca ha sido accesible online. Uno de los objetivos de Google Print es cambiar esto, y estamos dando un paso decisivo colocando al alcance del público libros que nunca han estado sujetos a copyright o que son de dominio público. De ellos mostramos todas las páginas. De los libros que no son de dominio público mostramos sólo un pequeño fragmento o una parte mayor si se nos da autorización". Y Mary Sue Coleman, residenta de la Universidad de Michigan, ha señalado: "Damos la bienvenida al mundo a nuestra biblioteca. Como educadores, nos inspira la posibilidad de compartir estos importantes trabajos con gente de todo el mundo".
Tras estos meses de anuncio, parón y arranque final del proyecto, Google Print ya no está solo. Yahoo ha anunciado la Open Content Alliance, en la que participan Archive.org, HP, Adobe y Microsoft, y cuyo objetivo es crear otra biblioteca digital de gran envergadura. Microsoft
acaba de anunciar su acuerdo con la British Library para digitalizar 100.000 volúmenes, con un plan inicial, para el 2006, de 10.000 libros. Y Amazon. com venderá fragmentos digitales de las obras - capítulos y páginas- como oferta complementaria de su popular librería on-line.
La avalancha de proyectos anglosajones ha provocado reacciones en Europa. Francia ha lanzado la propuesta, respaldada por la UE y apoyada por España, de crear una gran biblioteca virtual de ámbito europeo. Y Google ha respondido anunciando proyectos locales para que su biblioteca tenga webs específicas en varios países y fondos en francés, alemán, italiano, holandés y castellano.
Todo este colosal cambio, difícil de digerir para algunas partes implicadas y que tomará su tiempo, es posible gracias a diversos factores. Internet está maduro, con millones de usuarios. Existen grandes operadores tecnológicos capaces de llevar a cabo la ingente tarea de escanear y colocar los contenidos en la red. La creciente implantación de la banda ancha permite mover fácilmente la información online.
Y, no menos importante, el desarrollo cultural propio del siglo XXI empuja en este sentido. Así las cosas, el desembarco de la cultura escrita en la red no debería ser ningún trauma, por más que preocupe el tema del copyright. Algunos de los contenidos pueden ser gratuitos - como ya lo son en las bibliotecas tradicionales- y otros de pago, según el modelo comercial que ya funciona, y bien, en el escenario musical de internet. La tienda online iTunes, de Apple, ha vendido en dos años 500 millones de canciones sujetas a copyright y religiosamente pagadas por los usuarios.
Fuente: LA VANGUARDIA -Esp-
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